Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

sábado, 31 de marzo de 2012

Damante


Escribo con tu voz en mi mente, no dejo de pensar en ella un solo instante. Seductora, aterciopelada e imponente. Siento, cada vez que la recuerdo, un placentero escalofrío, una caricia en el cuello.

Cuando por casualidad, nuestras manos se han rozado, en mi exterior sigue existiendo la misma mascara indiferente, pero dentro de mí se desata un terremoto de inmensidad incalculable que golpea cada vez con mucho más fuerza, esta misma mascara que me mantiene atada a la cordura. 

Siempre esta en mis sueños tu mirada, esos ojos risueños pero a la vez de una fiereza implacable, firmeza indestructible. Ojos que al mirarme no se apartan, ojos que de pronto se desvían a mis labios suplicando que se acaricien con los tuyos. 

Tu boca, perfecta y delicada que me tortura cuando hablas, cuando ríes, cuando piensas y explotas. 

Quiero perderme entre tus brazos, abandonarme a tu amor y tu cariño. Quiero gritarte lo que siento, aunque creo que aún si te lo susurro al oído, percibirías la intensidad de mi cariño, mi aprecio y mi amor. Quiero sostenerte muy fuerte, que no te derrumbes ante el peso de la vida, quiero cargar ese peso contigo y amarlo tanto como amo la idea de estar a tu lado. 

Quiero que entiendas que lo que siento no es un capricho, no es un sueño y mucho menos una fantasía. Es algo auténtico, real, tan tangible como las heridas de nuestros amores pasados.

Dime, dime que lo que siento no es juego de uno, sin embargo no hagas promesas, simplemente vivamos día a día sin preguntar que hora es. Te abro las puertas de mi corazón, depende ahora de ti si entras o no, depende de ti si te adentras más y más o simplemente te quedas quieto a ver las capas de polvo crecer.

Llévame lejos en los sueños, disfrutemos de una playa llena de juegos y cariños, de risas y lagrimas. 

Te esperare, pues dicho ya todo esto, ahora es tú turno de leerlo con el corazón. No pienses, solo sigue lo que en tu ser habita, mi hermoso caballo salvaje, querido hombre de amor.

Ahora es tu turno decir… 

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