En diferentes formas, la fotografía siempre ha servido para sustituir la memoria humana con recuerdos que pueden llamare como "tangibles". Sin embargo, al ser considerada como arte, pienso que no sustituye a la memoria humana, sino que más bien le da solides a las imágenes en nuestra mente que han causado un impacto en nuestro ser. Así pues, la fotografía logra unir mente y "alma" (considerada esta ultima como una representación de los sentimientos, emociones y pensamientos) y debe por tanto ser tratada con el respeto y la delicadeza que se merece, no por ser solo un arte, sino por ser además un medio para dejar huella, una marca imborrable.
Frases y Versos Malditos
"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."
Julieta Zárate Solís
viernes, 13 de abril de 2012
AVATAR
La conexión entre seres ha quedado olvidada casi por completo, desplazada por el positivismo y la necedad de destruir la espiritualidad en los hombres. En este filme de James Francis Cameron, podemos observar claramente como es que se ha aplastado sin reparos todo aquello referido al respeto a los animales, el respeto a la vida y a las creencias humanas, no solo en un aspecto religioso sino a cualquier tipo de trascendencia. Tristemente fue muy criticada al ser considerada "una película más" de vida extraterrestre, sin tomar en cuenta que este "pequeño detalle" resultaba realmente algo sin relevancia o que quizá, solo marcaba un límite metafórico en lo que podría describirse como lo que vendría siendo lo "ajeno" en una sociedad tan contaminada como la de ahora, pues estos "extraterrestres" representan claramente a lo incomprendido, lo extraño, lo que resulta DIFERENTE.
Por otro lado esta también el más que claro mensaje (ya antes dado por diferentes autores en diferentes ámbitos del arte) sobre como solo SIENTO EL OTRO podemos comprender AL OTRO.
El Cuerpo
Es para mi un placer escribir sobre los detalles que hacen del cuerpo, ser también objeto de arte como la representación plástica, la cinematografía y demás. No existe razón alguna para avergonzarse de eventos tan placenteros como la atracción sexual, el erotismo o la masturbación, pues si bien no son temas "abiertos al publico" si son temas que (sin ser vistos desde un punto morboso o repulsivo) considero que deberían ser tratados abiertamente en lo referido al arte. En mi caso por ejemplo había estado pensando en un proyecto de fotografía o dibujo en el que se representara al pene no de forma sexual sino como objeto de belleza natural formando, simplemente, parte del cuerpo masculino.
Es importante recalcar que no se trata de un proyecto cualquiera pues planea hacerse no en un contexto sexual sino en un ambiente que contraste totalmente con la imagen de lo que se considera como "intimo".
lunes, 2 de abril de 2012
Don't see me on TV
Me encontraba escuchando un disco de ADELE cuando de repente recordé una pequeña noticia que salió acerca de un comentario que le hizo su representante en una sesión de fotos: “- ¿No piensas bajar de peso?” A lo que ella respondió: “-Hago música para los oídos, no para los ojos.” Unos días más tarde salió una foto de ella en cuerpo completo sin editar y sin maquillaje porque ella deseaba que la gente se enamorara de su voz y no de una imagen.
Y así es como surgió Don’t see me on TV. Pequeño proyecto que planea criticar de manera cinematográfica la manipulación de los medios de comunicación por medio de la imagen, es decir, como es que lo que nuestros ojos ven no es ni la cuarta parte de la realidad de todos esos rostros y cuerpos deformados por la edición.
Don’t see me on TV es un cortometraje sobre la manipulación, la vida de la fama, y la deformación de los “espíritus” humanos por medio de la venta de seres perfectos.
La perfección humana, el cuerpo alterado, los rostros de miradas vacías, títeres del consumismo y la avaricia. Todo esto resumido en tan solo una pequeña muestra de la realidad, verdad que devora a aquellos acostumbrados a vivir entre Espectaculares de seres inexistentes. Muy pronto… Don`t see me on TV.
sábado, 31 de marzo de 2012
El Beso
Algo entre nosotros se unió irremediablemente, lo sé. Algo nos ha juntado y el abismo ha desaparecido. Tú no lo sabes, pero cuando me encontré por vez primera con tu mirada, puse mi pie en el primer tablón de madera de un puente que separaba mí mundo del tuyo. Ahora ese puente ya no existe, o quizá sí, pero eso ya no importa porque ahora estoy del otro lado, he cruzado sin miedo y ahora debo encontrarte dentro de todo aquel mar de árboles.
Nuestros labios se han tocado y con eso, has roto dentro de mí cualquier tipo de defensa. He quedado descubierta, desnuda totalmente ante tu cariño. Ese beso me tortura día y noche y ahora has firmado con tus caricias y abrazos, aquella carta en la que confieso todo lo que siento. Con tu lágrimas, delicadas, sinceras, tan únicas y dolorosas, has partido en dos la piedra que intentaba ser ante el amor.
Ya no encuentro el sentido en las cosas que vivo y digo, ya no quiero saber nada más de nadie más porque ahora tú, con aquel tímido y hermoso beso me has hecho decidir sentarme dentro de tu corazón y esperar el tiempo que haga falta. No importa si se trata de días, meses o años. Quizá creas que esto es solo un poema más de una mujer sin otro medio para poder desahogar su amor. Pero no, tú no me conoces aún, y no sabes por tanto que el dolor que tu sientes lo siento yo, que la alegría que sueñas yo te la brindare cuando tú lo desees.
Pero esta bien, basta de palabras, basta de rumores, sueños o cosas a medio decir. ¿Qué quieres evitar que me encariñe más contigo? Por dios, ya es muy tarde para eso…
Damante
Escribo con tu voz en mi mente, no dejo de pensar en ella un solo instante. Seductora, aterciopelada e imponente. Siento, cada vez que la recuerdo, un placentero escalofrío, una caricia en el cuello.
Cuando por casualidad, nuestras manos se han rozado, en mi exterior sigue existiendo la misma mascara indiferente, pero dentro de mí se desata un terremoto de inmensidad incalculable que golpea cada vez con mucho más fuerza, esta misma mascara que me mantiene atada a la cordura.
Siempre esta en mis sueños tu mirada, esos ojos risueños pero a la vez de una fiereza implacable, firmeza indestructible. Ojos que al mirarme no se apartan, ojos que de pronto se desvían a mis labios suplicando que se acaricien con los tuyos.
Tu boca, perfecta y delicada que me tortura cuando hablas, cuando ríes, cuando piensas y explotas.
Quiero perderme entre tus brazos, abandonarme a tu amor y tu cariño. Quiero gritarte lo que siento, aunque creo que aún si te lo susurro al oído, percibirías la intensidad de mi cariño, mi aprecio y mi amor. Quiero sostenerte muy fuerte, que no te derrumbes ante el peso de la vida, quiero cargar ese peso contigo y amarlo tanto como amo la idea de estar a tu lado.
Quiero que entiendas que lo que siento no es un capricho, no es un sueño y mucho menos una fantasía. Es algo auténtico, real, tan tangible como las heridas de nuestros amores pasados.
Dime, dime que lo que siento no es juego de uno, sin embargo no hagas promesas, simplemente vivamos día a día sin preguntar que hora es. Te abro las puertas de mi corazón, depende ahora de ti si entras o no, depende de ti si te adentras más y más o simplemente te quedas quieto a ver las capas de polvo crecer.
Llévame lejos en los sueños, disfrutemos de una playa llena de juegos y cariños, de risas y lagrimas.
Te esperare, pues dicho ya todo esto, ahora es tú turno de leerlo con el corazón. No pienses, solo sigue lo que en tu ser habita, mi hermoso caballo salvaje, querido hombre de amor.
Ahora es tu turno decir…
martes, 17 de enero de 2012
Mosca y Blanca

La escuchaba zumbar sin descanso cuando por fin lograba conciliar el sueño. ¡La odiaba con toda mi alama! No es que sea prejuiciosa, pero he escuchado que siempre que rondan por la casa es porque el mal anda cerca.
Me levanté, como todas las noches, a cazarla como el felino que espera a su presa en las sombras. Callada, muy callada, me senté en el sillón a esperar.
¡Ahí estaba! No podía verla, pero podía escucharla. Su asqueroso zumbido taladraba mi cabeza de forma dolorosa, provocaba en mí una incontrolable necesidad de vomitar, de gritar, de llorar, era como el golpe que produce la bota del verdugo cuando se aproxima a la guillotina a degollar a su víctima.
De pronto se detuvo. Espere unos momentos para volver a escucharla, pero aquel odiado zumbido no regresó. Poco a poco, el sueño fue venciendo mi lucha y no supe nada más hasta el amanecer.
Al despertar, como todas las mañanas, miré a mi alrededor para intentar sorprenderla y matarla de una buena vez, aplastarla llena de gozo ante su muerte. Sin embargo no pude verla por ningún lado.
Bajé a la cocina y me preparé mi desayuno, me duche y me salí. La mañana era hermosa, tan clara y perfecta que la pesadilla nocturna desapareció por un buen rato.
De pronto, sentí una mirada penetrante en la nuca, mi cuerpo entero se erizó y me quede quieta, como una estatua de piedra. Lentamente, muy lentamente, me gire para descubrir a mi observador. Detrás de mi no había nadie, pero a mis oídos llegó con increíble claridad aquel odioso sonido.
Corrí lo más rápido que pude. ¡No podía ser! ¡Me seguía sin descanso! ¡Mi tortura más grande! ¡La odiaba! ¡La odiaba!
Entonces pude verla con claridad, posada tranquilamente sobre un bote de basura. En ese momento, mi vida pareció detenerse. ¡Parecía tan simple volver una mano y golpearla con todas mis fuerzas…! Pero no me atreví, no me atreví a ensuciar mi mano con su pegajosa sangre. Así que con increíble rapidez la atrapé entre mis manos. Sentí su poderoso golpeteo contra la cárcel que había creado para ella. ¡¿Qué se siente creatura miserable?! ¡¿Quién está ahora atrapada en la otra?!
Corrí de vuelta a casa, abrí la puerta como pude sin cerrarla, tropecé en el escalón de la cocina, me levanté como pude y lo más rápido que pude, la metí en un frasco sin salida alguna.
¡Por fin! ¡Era mía y de nadie más! ¡Mía solamente!
Regresé a cerrar la puerta y me senté en la cocina a contemplar su lenta y tortuosa agonía mientras su aleteo era cada vez más lento y débil.
Ahí estaba yo, y ahí estaba ella, desvaneciéndose frente a mí que sonreía de placer.
Pero entonces sucedió lo inimaginable:
Empezó con una tenue molestia, después se convirtió en una incomodidad que no podía pasar por alto y finalmente el sudor bañaba mi frente y mis dientes chocaban unos con otros con desesperante nerviosismo.
La miraba y ya no sentía ese mismo enfermizo placer. Era casi como si se tratara de mí, encerrada en un gran frasco de cristal bajo la mirada penetrante de mi asesino.
Desesperada no pude más y quité el frasco para que ella pudiera ser libre. Sin embargo ahí se quedó, quieta, apenas moviendo débilmente una de sus alas.
¡Por favor, por favor!¡No ves, estúpida, que te he dejado en libertad!
Sin saber muy bien porque, de mis ojos brotó una fría lágrima que calló justo sobre ella, bañándola en mi inexplicable desgracia.
Espere… ¡Bzp! ¡Bzp, Bzp!
¡Por fin! Mi alama se llenó de alegría y poco a poco el zumbido de sus alas se hizo más potente hasta poder alzar el vuelo, detenerse frente a mí casi como si pudiera mirarme, y marcharse por la ventana.
Llegó la noche y espere entonces la tortura de su presencia, pero esta nunca llegó. En su lugar, entre sueños, pude ver como se posaba en la cabecera de mi cama, con blanca elegancia, una bella mariposa, pequeña y delicada, el regalo del perdón ante la culpa.
Nunca más volví a escuchar ese grito en mi memoria.
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