En un río de metáforas te encuentro sentado en una piedra… sumido en la soledad eterna, gritando con tus ojos para perder aquella invisibilidad del mundo hacia tus rasgos de dulce melancolía. Piensas… dentro de tu mente se desata el caos y la Luna llora, pero la gente ve en ti solo un hombre más, otro caminante perdido. Yo en ti veo el universo, de ideas, de sensaciones, imaginando que tu mirada se pierde en mi universo y dentro de él me desnudas, me besas, me amas.
Nos hemos cruzado en el tiempo, en condiciones en las que los ojos fríos, hostiles y acusadores del hombre nos miran por una ventana suspendida en el aire mientras hacemos el amor. Pero eso a mi no me importa, no me importa mientras la Luna sea un lugar habitable solo para nosotros dos, donde el Sol nos ilumine sin llegar a devorarnos.
Durante años te he buscado en los ojos de hombres solitarios y mujeres que miran al universo buscando una estrella en un cielo gris. Por fin te he encontrado, y contigo me he encontrado a mi misma… Me place estar perdida mientras tu seas mi camino. Has conseguido conquistar mis grandes tierras de soledad, aquellos desiertos infinitos donde los hombres tienen cara de perros y el sol es frío como la noche eterna, donde mis ideas son seres de rostro cambiante y las arenas infinitas absorben mis sentimientos llevándolos al vacío. Tu has dado rostro a los hombres-perro, has conseguido que el sol arda dentro de mi, has conseguido que por una vez mis ideas miren al cielo sin temor de que éste borre sus caras para siempre y que aquellas arenas movedizas no conviertan mis días y mis noches en temores inmortales.
Hoy, te imagino solo, sentado en la arena de aquel bello mar, viendo un atardecer que deseas sea infinito pero no es más que un destello de belleza en este mundo olvidado por el hombre. Desearía que en ese momento yo pudiera estar entre tus brazos, compartiendo aquel bello paisaje contigo, siempre. Espero que esto no sea solo un triste sueño, deseo que por una vez el mundo gire con mis gritos y el viento lleve hasta mis labios tu sabor.
Hoy amante mío, no estas solo, pues una mujer a mirado la Luna y en ella ha visto tus ojos, deseando borrar de ellos aquella infinita soledad. Hoy amante mío te besare dentro de mis sueños, suspendida en el universo, con más intensidad de la que he besado jamás. ¡Hoy amante mío quiero que grites! ¡Que te niegues a esa soledad eterna! Hoy… quiero hacer el amor contigo y disfrutar de tu placer y tus fantasías, quiero morder tu cuello, lamer tu cuerpo, llorar y reir a tu lado. Mi cuerpo y mi alma encontrarán la paz cuando pueda dormir a tu lado… amante mío, no estas solo.

