Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

domingo, 27 de marzo de 2011

Caín, La Maldad en lo Divino. Texto argumentativo.

José Saramago es uno de los escritores más reconocidos y apreciados en el mundo. Caín, una de sus obras más importantes, trata diversos temas sobre lo divino, manejados con el delicado sabor de la ironía. Dentro de estos temas se encuentra la maldad que es, de hecho, uno de los temas principales tratados en el mismo. En sus casi 200 páginas, Saramago nos habla de todo aquello que la iglesia a marcado, y/o dictado como el bien y el mal realizando una delicada burla sobre esto, pero además haciendo referencias, de una u otra forma, a textos o ideas de el mismo autor que nos ayudaran a comprenderlo.

Dentro de su historia, Saramago nos habla del mal en lo divino, sin olvidar aquel delicioso sabor de la ironía, marcando con el poder de sus palabras, todos aquellos puntos en los que la iglesia a tratado de segar a los inocentes.

La historia de Caín nos habla del gran viaje del primer hombre nacido fuera del paraíso (quien fue nombrado Caín) que tras el rechazo de Dios hacia su ofrenda, decide asesinar a su hermano, quedando así como un viajero errante, con la marca del mal en su frente y dentro de su cuerpo como un parásito. En el transcurso de la historia, Caín descubrirá su “yo” por medio de lo divino, además de por fin poder comprender al hombre y su símbolo, siguiendo siempre los hechos del verdadero relato bíblico sin perder la comunicación con el mismo y con el lector.

Podemos ver en el transcurso de la historia como es que todo va degradándose, evolucionando de una forma putrefacta y hostil. Saramago es muy claro en cuanto al tema del mal, ya sea con sus mismas intervenciones en la historia como narrador, o por medio de las reflexiones de Caín sobre lo que observa del mundo y sus “presentes”, observando también el comportamiento de lo divino hacia los hombres en lo que parece ser “lo correcto”. La evolución de la historia nos deja muy clara una cosa, y es el cumplimiento del propósito inicial planteado por Saramago cuando nos va introduciendo en lo que es lo divino y en todo lo que se esconde tras las capas de falsa bondad y falsa justicia pintadas por la iglesia.

Caín, hombre de atractivo masculino imponente, marcado por la mano de Dios con el símbolo de la maldad (una mancha) divina y suya, es el personaje que con sus reflexiones nos ayudará a comprender al hombre como reflejo de lo divino cuando la maldad reside en este último.

Caín se revela contra las injusticias de Dios, de manera que esto lo va introduciendo en reflexiones aún más profundas sobre sí mismo, que le ayudaran a cuestionarse sobre los comportamientos divinos. La conciencia del hombre sobre si mismo por medio de lo divino es a lo que nos llevará éste personaje mientras nos adentramos en la historia tomados de su mano y la de Saramago que, sin abandonar nunca éste fantástico juego de ironías, construirá su camino, cavando posos cada vez más profundos dentro de sus reflexiones, obligándolo a llegar más a fondo dentro de ellas. Como bien puede observarse en la historia, todo aquello que rodea a Caín, incluido Dios en el camino, va degradándose al punto de llagar al caos absoluto que paradójicamente es el origen de todo. Caín por otro lado (pero aún así sin ser ajeno a esta degradación) va creando dentro de su mente ideas y cuestionamientos que lo llevaran al entendimiento de sí mismo y del símbolo que ahora representa, mientras que todo va asumiendo el papel que le ha sido asignado por lo divino, sin emitir queja alguna.

Dependiendo desde que punto de vista es apreciado, el libro de Saramago tiene o no al mejor narrador que pudo ser encontrado. Desde mi punto de vista, el narrador que mejor pudo utilizarse es el que ya está dentro de las páginas de este libro, pues el propósito inicial del mismo, es introducir al lector en profundas reflexiones sobre lo que es el mal y todas las causas y/o consecuencias a las que éste nos lleva, pero para esto, Saramago debe colocarse en el papel de un narrador que interactúa abiertamente con los personajes o con el mismo lector, para que nos ayude a comprender este mar de ideas sin perder el orden de las mismas y el de la historia como tal.

En cuanto al manejo de la ironía, también considero que es lo que da mejor “sabor” a este narrador, pues dentro del proyecto inicial se encuentra la firme idea de desenmascarar a la iglesia, planteando al “bien” como el “mal” y viceversa, y esto debe realizarlo de una forma en la que podamos apreciar tanto este propósito, como el de golpear en sus cimientos los ideales impuestos por una iglesia que, como bien plantea Saramago, es manipuladora y egoísta, sin respetar las ideas que ella misma impuso en sus inicios.

Es así como nos planteamos la pregunta final: ¿Cumple Saramago con sus propósitos mostrándonos todas aquellas reflexiones que se van desarrollando a lo largo de la historia? Es verdad que las mentes de los hombres están divididas en personalidades y puntos de vista diferentes, sin embargo he de admitir que es gracias a todas aquellas sutilezas y “dulces” detalles, que le es posible al lector llegar a conclusiones que desde el inicio son tanteadas de forma secreta ante los ojos de aquellos que nos hemos apoyado en textos anteriores, o en simples cavilaciones que van surgiendo poco a poco con la ayuda de la eterna paciencia por interpretar cada detalle que es planteado por Saramago.

En lo personal invito al lector, ávido de letras y de nuevas ideas que para su formación ha de necesitar todo tipo de introducciones a la literatura y a la filosofía (incluidos el tema de “El Mal” en ellas), a leer este libro que no solo es de deleite para todos aquellos que gustan de las letras, sino también a todos aquellos que en su vida se han visto reflejados en el papel de éste personaje: Caín. Sumidos en un camino que parece no tener sentido y que sin embargo nos llevara a diversos presentes que nos ayudaran a resolver, o por lo menos tratar de comprender, el enigma imposible… ¿Quiénes somos?

lunes, 14 de marzo de 2011

Cuando el tiempo se olvidó de nosotros

Vivir en el sigo XXI es añorar los siglos pasados. Vivir en la juventud indiferente que me abruma cuando miro a la Luna, es el veneno que pudre mi sangre como el cáncer que te come a ti cuando el humo devora tus pulmones. Aún siento en lo más profundo de mis heridas palpitantes y putrefactas tu presencia.

Ayer mi rostro era la Luna, brillante y hermosa, esperanza y sueño. Hoy mi rostro es la amargura, el terror y el rencor, hoy mi rostro es el tatuaje del diablo, hoy mi rostro es el perfecto ejemplo de vino derramado en la entrepierna de una mujer que ha jurado ser virgen y que quien la ha penetrado ha sido su marca en la cara… la que la ha quemado de niña.

En sus ojos se veía la puerta al cielo, ahora se ve el abismo y sus labios susurran “¡Puta!”. Esta es la adolescencia, un canto de cuervos, un rio de sangre, tortura de pasiones, el día más soleado y el terremoto más terrible. Corremos por el camino que tanto se han esmerado en construir para nosotros, pero cuando nos miran nos acusan de ser los culpables de haber confiado en el camino, de haber llorado la perdida de aquellos que tiempo atrás… habían sido nuestra estrella y nuestro Sol.

Como duele la realidad. Sabernos perdidos y soñarnos encontrados… ¿Por quién? Por las rocas que en el camino nos miran y han jugado el papel de darnos consejos que nos llevaran a volvernos como ellas… frías, dependiendo de los rayos del sol para encontrar cierto calor que opaque un poco nuestra perdida y nuestro dolor oculto. Cuanta pena, como duele la realidad y los golpes que ella, día tras día, se esmera en proyectar contra nuestras sombras heridas.

Por fin me decido a correr hacia el abismo. Con todas mis fuerzas corro hacia el acantilado y no espero que nadie me tome en el último momento, solo espero que me dejen caer, que me dejen ser consumida por las violentas olas del mar para no volver a ver más mis tristes lágrimas que arden más que el fuego en las entrañas. Entonces corro, corro lejos y fuerte hasta que mis pies sangran y suplican otra oportunidad… yo no se las doy, estoy harta de ser engañada, usada, maltratada, herida, golpeada… Cierro los ojos y me dejo caer mientras el viento golpea mi rostro con fuerza y, por primera vez en mucho tiempo, me siento libre, en paz, feliz…

Peto entonces, cuando las olas más altas lamian mi rostro invitándome a sumergirme en su ceno, unas alas rajaron mi espalada haciéndome gritar de dolor y obligándome a alzar el vuelo lejos de mi añorada tranquilidad. Son las alas de la esperanza… que al nacer rajan nuestro ser, doblegándonos de dolor y de furia, dándonos la fuerza para derrotar la gravedad, el peso del aire y de las acusaciones que tiran de nuestro cuerpo hacia el vacío. Entonces, mientras esas alas me llevan hacia el mismo sol, es cuando comprendo que no ha llegado aún el momento de caer… aún tengo fuerza para que sea el Sol quien apague mi vida para que me convierta yo en una estrella más a su lado… eternamente.

Antes de que el Sol apague mi vida puedo ver un destello de luz, es hermosa y perfecta y tiene la sombra de todos aquellos sueños que yo creía perdidos y olvidados… esa luz soy yo… he vuelto a la vida después de la caída en picado que es la adolescencia… mi adolescencia.

sábado, 12 de marzo de 2011

Kirtash

Sus imperturbables ojos azules… un hermoso muro de hielo, hostil y fríamente indiferente. Cuando lo miré a los ojos y en ellos vi un cálido hogar para mí, un lugar donde una llama azul ardía con el calor mismo del Sol… ese día besé sus fríos labios y para mi sorpresa estos respondieron a los míos con apasionadas caricias y sensuales mordiscos de un sabor más puro y delicioso que el del pecado.

¡Asesino! ¡Serpiente!

Se que al tocar mis cabellos, todos aquellos violentos recuerdos se esfuman y vez en mí la luz que ilumina tu noche eterna, aquella en la que tiempo atrás te abandonaron a tu suerte mientras el tormento más terrible abrumaba tus pensamientos más inocentes.

¡Desgraciado! ¡Traidor!

Amante de aquella fría Luna que más tarde tendría el poder de volver aquel imperio de hielo que era tu corazón, en una hoguera llena de furia y pasión… Te han encadenado, golpeado, herido, destrozado… “¿Todo por qué? Por un sentimiento…” Encadenado has luchado con el odio más puro, con cada golpe has amado con más fuego, herido has caminado por mares infinitos, y destrozado has aprendido a ver la luz en mi mirada.

¡Mentiroso! ¡Insensible!

Has deshecho las cadenas de tu padre y con ellas te has convertido en un traidor. Te has visto obligado a reprimir dentro de ti a tu maldad y tú sed de su sangre para poder amar a aquella estrella que te besa cada noche clara… Nuestros labios se encuentran una y otra, y otra, y otra vez, escondidos de miradas acusadoras, escondidos de aquellos que te matarían como a un perro por besar los labios de esta estrella que se ha enamorado de tus fríos ojos azules. Traidores… ladrones… cada noche la Luna ilumina nuestra pasión secreta.

¡Frío amante! Consumido por una ardiente pasión.