Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

lunes, 30 de mayo de 2011

LUNA

Admiraba cada pétalo de su desgracia como si fuera la obra maestra más bella que los ojos del hombre pudieran presenciar. Como una revelación divina, la contemplaba con tal devoción que dolía el solo verlo, sumido en aquella eterna melancolía de la que nadie podría sacarlo. Solo la muerte o la llegada de Dios mismo podrían salvarlo de la catástrofe y el inminente hundimiento. Sin embargo no atendía a razones lógicas y se dejaba llevar por sus más descontrolados sentimientos.

Cuando por fin ella correspondió a su mirada, el cielo pareció resquebrajarse por un momento único en el que dejo entre ver su verdadero rostro. Aquella mirada de eterna luminosidad e indescriptible belleza, logró domar por fin al descontrolado joven que amenazaba con convertir su cuerpo en viento y poder así revolver aquel perfecto cabello de perfume esquicito. Fue entonces y solo entonces, que aquel joven extraviado en el cuerpo y sus encantos, abrió los ojos y vio el mundo por vez primera. Fue solo entonces, que se dio cuenta de su terrible error, pero ya era demasiado tarde, ya estaba a punto de tocar el vacío y ningún brazo lograría rescatarlo en el ultimo momento.

Así fue como se perdió Damián, contemplando la belleza de la noche y todas aquellas promesas que no fueron cumplidas. Así fue como murió Damián, asomado al borde del balcón, queriendo besar los labios de la Luna con su vestido blanco y perfecto.

Sin embargo dice el viento, cuando revuelve con ternura los verdes mares de los bosques, que en las noches de amantes cuando todo el mundo descansa en los brazos del otro mundo, puede verse a los pies del gran árbol azul, a dos jóvenes amantes que se miran y abrazan con amor infinito. La dama con un vestido blanco de admirable belleza, y el joven de ojos tan luminosos como dos estrellas que solo conocen una razón para vivir e iluminar a la dama que nunca pudo besar. Aquella que le robó la vida, aquella que lo sometió a sus encantos con inocentes caricias, aquella que se hace llamar… Luna.

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