Si es verdad que como dices, solo amante conoces ser, entonces besa mis labios sin miedo, pues lo que busco en los tuyos no es más que placer, aquel descanso del mundo y sus caminos, aquel pequeño regalo para dos que saben demasiado de la vida. Si es verdad que como dices, solo ese alguien te limita, olvídate de él, el recordarlo es asunto mío nada más. Si es verdad que entre la gente has de ser una sombra diferente, para mi eres esa sombra que escogería entre las otras para el orgasmo entre dos mundos. Si es verdad, entonces se mi amante.
Si es verdad que somos almas viejas en cuerpos jóvenes entonces ¿por qué no explotar esa deseo que nos llevó a perder la cabeza aunque fuera solo por un momento? pues si es verdad lo que dices, entonces tu más que nadie has de entender que el deseo baila entre la gente sin temor, tu más que nadie has de entender que entre amantes no existe ni el pasado ni el futuro, solo un presente abrazador que consume dos cuerpos en el calor de un inexplorado sentimiento de placer.
Ahora bien, que si la duda te devora, entonces no vuelvas nunca, pues entre amantes no hay razón de ser, y solo existe la urgencia de explotar. Si te devora el miedo no vuelvas conmigo, pues en los andares del cuerpo no existe tal concepto. Si te devora la razón, pierdes el tiempo, pues habría que buscar una para algo que no la tiene.
Así que, tu has de decidir. ¿Por qué tú? Por que yo ya lo disidí. Te ofrezco este placer, te ofrezco el dejar de ser esa sombra entre otras para convertirte en el amante, en lo prohibido, en el placer. Te ofrezco perder el juicio y dejar que por una vez el cuerpo domine la razón. Ambos buscamos lo mismo, ambos lo hemos encontrado.
¿Donde esta el conflicto que tanto te has esmerado en encontrar? No existe, no lo veo… ¿Tú si? Pierdes el tiempo en todo caso. No lo hay, así que ¿por qué no perder un poco la cabeza?
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