Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

domingo, 24 de octubre de 2010

EL CAMINO

¿Y cuando todo esto termine? Cuando nos encontremos a la orilla del vacío, mirándonos los unos a los otros preguntándonos si ha llegado el momento ¿Qué haremos?


Perderemos la cabeza, nos sumiremos en la oscuridad y dejaremos que esta nos tome entre sus brazos fríos y sin vida. A menos que dentro del vacío encontremos una luz. Siguiendo el camino tendremos la esperanza de encontrar a otro ser…


La humanidad ha desaparecido, ahora solo quedan unos seres sin rostro, que vagan por las calles sin objetivo alguno. Preguntamos sus nombres pero ellos no responden a nuestro grito de desesperación. Nos hemos quedado solos, abandonados.


“¿Escoge el caminante al camino o el camino al caminante?” Leí esta frase alguna vez… aún no lo sé. No tengo una respuesta a esta pregunta, así que continuare caminando hasta encontrarla.


Sentados a la orilla del mar escuchamos el viento golpear nuestros rostros. Pensamos que hay del otro lado, miramos nuestras manos y vemos que están pobladas de cicatrices. “¿De dónde han salido?”, “¿Cuándo me las he hecho?”, “¿Por qué no se han borrado?” Son muchas las preguntas que comienzan a segarnos a mitad del camino, y estas mismas preguntas van matándonos poco a poco, haciéndonos caer en el hoyo que tanto hemos tratado de evitar.


Con lágrimas en los ojos miramos un cielo melancólico, la vida se nos va de las manos como un pájaro cautivo al que le han mostrado lo que es la libertad. Nuestros pies ya no pueden seguir, caemos al suelo con el estrepito de una tormenta y esperamos que alguien extienda su mano y en ella encontremos el calor que nos ha abandonado.


El camino sigue, la tormenta viene y va como las olas de un mar infinito. Espero… espero a que al otro lado alguien grite mi nombre con fuerza. Espero que todas estas imágenes funestas que mis ojos absorben de un mundo putrefacto desaparezcan. Espero poder levantarme aún cuando nadie extienda su mano, aún cuando mis manos estén sangrando y mi rostro se esté cayendo a pedazos.

viernes, 22 de octubre de 2010

El vestido negro y el odiado amanecer.

Es en la furia de un momento inesperado o en la soledad de un momento en el olvido donde nos damos cuenta de la falta que nos hace un objeto inanimado que pueda rosar nuestras manos, que no escupa versos melancólicos, pero que sobre todo, sobre todo, no sea a lo que más hemos de temer.

Así pues siento tu presencia a mi lado, un aliento frío, fétido. No quiero ni pensar la furia que ha comido tus más frágiles sentimientos y los ha vomitado en el basurero al que van a parar todas las ideas olvidadas, los pensamientos reprimidos y los seres vacíos.

Eres… ¿Qué eres tú? “Nada” Respondes “No soy nada, ni nadie, no soy lo que hueles, lo que sientes, lo que vives, lo que amas o lo que odias. Simplemente soy, y ese ser sin explicación es lo que te atormenta en tu desolación. Soy, los relámpagos de la tormenta que queman cualquier signo de vida, incendiando la fuente de sabiduría y de silencio, soy tu más intimo pensamiento de deseo, tu más odiado amanecer… sin embargo también soy la luz que ilumina inevitablemente tu camino, soy la que te seguirá a donde vallas, por las tardes seré silenciosa como un gato negro, pero al llegar la oscuridad no harás más que gritar suplicando que me calle, que se calle aquella que no hace más que susurrar a tus oídos tus temores y tus culpas.”

La vuelvo a mirar, no tiene sexo, pero así se hace llamar, un nombre sin sonido, un nombre estruendoso, un nombre asqueroso, un nombre hermoso. La miro y veo en ella el temor que tanto se esmera en ocultar, escondida en un caparazón putrefacto teme hacerse olvidar. Toco su piel, acaricio su cuello, beso sus labios.

“A mi no has logrado intimidarme con tu vestido negro, y tus palabras sumergidas hasta el cuello en la mentira, no has logrado provocar en mi otro sentimiento que no sea culpa, compasión y amor. Es verdad que al principio del tiempo me has dado una imagen tan asquerosa que había decidido alejarme de ti para siempre, pero ahora que te miro a los ojos, no veo otra cosa más que el reflejo de todo aquello a lo que he temido y no he querido afrontar. Ahora que lo hago, me doy cuenta que no han sido más que los errores de alguien cobarde, ¡maldito!, los que han hecho de ti una sombra sin boca para decir todas tus penas y llorarlas a lagrima viva en el hombro de un buen hombre. Sin embargo nadie puede cambiar tu vestido, y ya es tarde para que en ti, alguien quiera sonreír alegremente, pues en tu frente despejada brilla un lunar hermoso como una perla que reluce calidamente en el fondo del mar, que invita a todo aquel que se atreva a mirarte, a llorar largamente y pensar.”

Así pues ella se retira en silencio, a lo lejos divisa la llegada del amanecer, la noche toma su sombrero negro y ocultando su bello lunar a los ojos de un viajero incauto se despide amenazando con no volver más… pero siempre regresa.


miércoles, 20 de octubre de 2010

DEL DOLOR

Dentro de todo esto, miro tus ojos anegados en lágrimas infinitas. Temo que olvides todas aquellas cosas que en ti he sembrado. No, esto no es un relato de amor, es una historia de vida, las palabras que cualquier poeta anhela decir pero han quedado dentro de un poso vacío, frío, mientras los árboles se caen a pedazos y el cielo se parte sin aviso.

Así, corro deseando que todo esto termine, una tortura interminable y un dolor inexplicable. Así, corro a refugiarme en los brazos de aquel que no tiene rostro, que en mis fantasías es hermoso, y en mis poemas es metáfora. No te encuentro, no me encuentro a mi misma, corriendo perdida diciendo palabras sin sentido e imaginando que el suelo bajo mis pies no se desmorona, se pierde en el olvido.

Cordura, mi amada cordura, me has abandonado desnuda en medio de una tormenta, ahora no se quien es la que en el espejo se refleja, no se si los espejos mienten y aquella mujer es solo lo que yo quiero ver, pero en realidad soy un ser amorfo, sin rostro, vacío… una botella de perfume sin aroma que disfrutar.

De pronto las palabras regresan, todo ha terminado, se ha calmado la tormenta y las lágrimas han dejado de caer… Este es el momento en el que la reflexión entra ha decir su dialogo como un personaje en una gran obra de teatro. ¿Qué tan duro es en realidad el dolor? ¿Es verdad que el dolor llega a destrozarnos, inutilizarnos, matarnos? “Creo yo” dice la reflexión “Que el dolor es un sentimiento que así como el amor, debe ser respetado y sobre todo debe disfrutarse, pues es gracias a este mismo que podemos amar, vivir, pensar, y juzgar. El dolor, cuando se sufre, debe sufrirse bien y disfrutarse. Debemos sentarnos en una roca fría que no escupa palabras incoherentes, y pensar en cual es la causa y cual pude ser el fin de nuestra pena. Y sobre todo, no debemos olvidar pensar si de verdad vale nuestro tiempo llorar por lo que nos abruma en ese instante, porque quizá lo que debemos hacer es cerrar los ojos con fuerza y reírnos como un enfermo de nosotros mismos”

Se cierra el telón, abres los ojos, miras que todo ahora es tan tranquilo, ya no corres en busca de ti mismo, ya no deseas estar en los brazos de un ser sin rostro, ya no piensas que la cordura te ha abandonado y lo que has enseñado se ha olvidado, ahora solo miras el paisaje que se abre ante ti. Sonríes… sigues viviendo, a la espera de una nueva pena que disfrutar, a la espera de una nueva enseñanza, un nuevo golpe, pero ahora la esperas con tranquilidad, sentado en una roca fría y no con temor en la copa de un árbol viejo y marchito.

SIN SENTIDO

Dormía tranquilamente sin ser consiente de la tormenta brutal que se desataba a su alrededor. La gente gritaba y sangraba mientras su rostro no sufría la menor transformación. El aire era denso y su mirada estaba cubierta por dos delicados parpados escondiendo como dos telones una obra siniestra y oscura.

Era tal el dolor que abrumaba su mente que todo había quedado olvidado. Ya no distinguía entre bien y mal, entre amor y odio, entre furia y placer. Quizá era por eso que para los hombres era tan fácil cortejarla pero tan difícil amarla. Ella miraba silenciosamente la noche a la espera de poder revivir aquellos bellos recuerdos. La dama vestida de blanco la mira en la distancia pero no responde a su grito de furia.

Llega el amanecer y ella sigue sentada con la mirada perdida en el horizonte. Una roca grande a lo lejos, fría como su corazón, es iluminada lentamente por la luz del sol. Ella mira la fría roca con nostalgia.

Los dos pequeños telones se abren repentinamente dentro del caos. Sus ojos, dos grandes posos negros, miran alrededor. Se mira las manos bañadas en sangre con unas cicatrices de procedencia desconocida. ¿Cuánto tiempo ha estado en aquel lugar, dormida sin ningún otro movimiento más que el del viento al revolver su cabello.

El caos termina de pronto, la gente deja de gritar, la sangre deja de correr, la vida se detiene por unos segundos y ella mira en al distancia la misma roca que entre sueños le susurraba un rojo amanecer.

Sonríe y piensa: “Nada tiene sentido, ni el caos, ni el bien, ni el mal, ni el amor, ni el odio, ni este relato o el otro, pues la vida solo es una roca en el horizonte iluminada lentamente por el sol para que después de unas horas la luna le arrebate su calor” Cierra los ojos nuevamente para no abrirlos nunca más y el caos como si recibiera una orden se desata de nuevo.

Sin embargo a lo lejos una paloma de colores indefinidos se posa en la roca. Le da vida.