
El cielo y el infierno se unieron en un momento dado provocando lo que ahora conocemos como el caos o la humanidad. Fue el momento en el que el primer hombre tomo las caderas de la primera mujer y se enfrascaron en un baile erótico sin saber a donde los llevaría aquel placer descontrolado.
Ahora les debemos a ellos el caos, pero también les debemos a ellos todas las cosas que han hecho de nosotros, seres “humanos”, lo cual significa derramar lágrimas sin control ante el dolor que nos provoca ver a otro ser sumido en el sufrimiento, correr tomados de la mano de la persona a la que amamos, gritar a los cielos de furia por vernos sin el poder de estar al lado del pájaro que le da alas a nuestras vidas.
Y así podemos encontrar infinidad de sentimientos que provocaran en nosotros la reflección. Furia, desesperación, amor, alegría, tristeza, agradecimiento, placer, devoción, amistad, coraje, frustración… Y todas ellas nos harán comprender cada vez mejor el porque de que aquellos que provocaron el caos no pueden dejar de hacer el amor con pasión.
La gente dice “El hombre clasifica como monstruo a todo aquello que no comprende” yo digo: El hombre clasifica como caos a todo aquello que es producto de un cambio drástico en su vida o en su forma de pensar, a todo aquello que implica un sentimiento poderoso que nos derrumba o nos eleva hasta los más infinitos cielos.
Debemos aprender a vivir dentro de esto a lo que llamamos nueva era con los ojos abiertos, lo cual no significa que vivamos con desesperación todas aquellas sensaciones que la vida crea para nosotros.
Amigo mío, el caos es lo que provoca en ti y en mí, el deseo irrefrenable de besarnos en una lluvia calida mientras nuestros cuerpos se mojan deleitándose a la vez de caricias y gemidos deliciosos.
Pero eso si, nadie a dicho que el caos no sea esos gritos de desesperación o terror ante la violencia de una imagen, una nota, o un grito de placer. Aprendamos a pensar que el caos no esta definido como bien o mal, pues este no tiene conciencia de ello así como los dos amantes que al tocase, hicieron que de una rosa brotara un ser humano.
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