Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

viernes, 12 de noviembre de 2010

Lágrimas en la arena

Y así termina un gran amor. En una noche fría, en un mar helado, en una mirada de odio, en una lágrima perdida, en unas flores marchitas y en un asesinato a luz de atardecer con un perfume de gritos de furia. Veo como te derrumbas, caes en el olvido y mis manos se han quedado sin fuerzas ya para sostener las tuyas. Ahora se con certeza que esta noche no podremos hacer el amor, tu mirada se perderá al lado contrario de la cama y cuando despierte la almohada estará fría.

El viento de octubre azota con fuerza las copas de los árboles, iluminados por la luz del sol, un sol frío, melancólico. La luna brillara llena, alimentando aquellas metáforas al borde del vacío. Y recuerdo: Esta noche, se con certeza que no haremos el amor.

Salgo corriendo de aquella habitación de las paredes sangrantes, corro por un pasillo que parece no terminar nunca, la puerta del final del camino se aleja más y más alargando mi agonía. Por fin logro salir y correr por esa noche fría. Las calles están totalmente desoladas y los faros iluminan levemente unas sombras sin rostro que gritan sin cesar mis penas, mis culpas, y aquel amor que por tanto tiempo ha poblado en mi la furia, la desesperación y un increíble deseo que rallaba en la locura.

Así termina una historia de amor, en un pensamiento frío, en las voces de una canción silenciosa que esconde entre sus notas una tristeza que entre más habita dentro de nosotros más nos hace perder la razón.

Me encuentro caminando de pronto en un mar frío, las olas heladas cubren mi cuerpo desnudo, “¿amor por quién? ¿amor a qué?” me pregunto, cuando el agua salada llega ya hasta mi cuello y la última ola me llevara lejos de toda esta furia que se ha convertido ya en mi condena. “El amor no tiene dueño, mucho menos uno sin rostro, es por tanto que no has amado a nadie, pero eso si, ¿amor a qué? Amor a aquellas caricias suaves por la espalda, amor a esos incontrolables pensamientos de deseo, amor por un beso erótico, amor a todas esas tardes con lágrimas en los ojos, amor al sentimiento que provoca que un ser ajeno a nosotros nos haga sentir vivos, porque sin esos seres, no somos más que fantasmas, pero al momento de que otro nos toca entonces hacemos conciencia de nuestro cuerpo, cuando se erizan los bellos de la piel, cuando nuestros corazones amenazan con partir nuestro pecho… y cuando la última lágrima cae en la arena” Así, la gran ola arrasa conmigo y con todas mis furias.

Despierto y veo que la almohada esta fría de nuevo y tu cuerpo no acompaña al mío con caricias después de haber despertado de una larga pesadilla, un sueño eterno y la voz de mis poemas. “Hola” dice una voz a mi oído “Buenos días” me volteo y veo esos ojos de nuevo, no me ha abandonado y en ellos veo una vez más después de tanto tiempo la esperanza de dejar de ser un fantasma. Hacemos el amor, y la última lágrima cae en la arena.

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