Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

viernes, 17 de diciembre de 2010

Luna

Miramos la Luna y no nos damos cuenta de que nuestros ojos se vacían conforme ella se hace más brillante y más hermosa, con su vestido blanco como el color de la espuma del mar de alguna isla lejana. La Luna es la culpable de nuestras perpetuas lágrimas y nuestros despertares a mitad de una noche oscura mientras buscamos un cuerpo que llene nuestro vacío eterno.

Luna, hermosa y fría, necesito que me digas que tan dolorosa será mi muerte sin haberte conocido, necesito que me digas que tan terrible será la vida, al haber mirado esos hermosos ojos y no poder besar los labios perfectos de la dama de blanco. Luna, necesito que me lleves lejos de este mundo, en donde todo pueda ser tan blanco como tu más pura belleza.

Es el eterno cantar de voces melancólicas las que guían tu camino, pero tú jamás guías el nuestro con tu seductora luz delicada, finges llevarnos a algún lugar pero el único que veo en esta vida es el del dolor que me provoca saber que muy lejos de mí, una bella dama de blanco juega con sus cabellos riéndose de mi pobre existencia.

Entonces decido manchar tu vestido de rojo, y cada noche salgo al bosque en busca de otra dama tratando de imitar tu infinita belleza, cada noche tiño de rojo el bosque con la sangre de aquellas que alguna vez llegaron a mirarme a los ojos creyendo que con una simple mirada lograrían darme lo que tú, Luna, jamás podrás. Es así como tu dejas de ser la hermosa joven de blanco y te conviertes en una pobre víctima de la furia humana ante lo que no puede poseer, te vuelves roja, y tu color deja de atraer las miradas perdidas de un joven amador, ahora tu color los llena a todos de desesperación… la desesperación que tú me haces sentir cada vez que entre mis brazos cae una joven muerta y desgarrada y no haces nada, más que mojarme con tú eterna indiferencia hasta el fin.

Luna es momento de partir, y me llevo conmigo tu eterna belleza y la de todas las demás, mientras el cielo comienza a clarecer y tu frío perfil se desvanece adolorido y confundido ante la furia de aquel que jamás te podrá poseer…

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