Frases y Versos Malditos

"Un libro que es leído una vez,es un libro que no ha sido leído."

Julieta Zárate Solís

viernes, 17 de diciembre de 2010

La Distancia

Amor mío, que en la distancia es el motivo por el cual la Luna llora para mí, eres la metáfora más preciada que aferra mi corazón herido. No hay brazos más cálidos en los que mi cuerpo quiera refugiarse, no hay sentimiento más intenso que el que las rosas de mi mente profesan para ti, mi amante, el cuervo que da vida a mis cielos, y el perfume que en el horizonte llena mis días de apasionados pensamientos, márchate o quédate para siempre a mi lado, antes de que mi mente pierda el juicio, antes de que mis manos se vean en la necesidad de poseerte para siempre, y la única forma que me permitirá hacer que nuestros pájaros vuelen embebidos en una pación erótica… será la muerte.

martes, 14 de diciembre de 2010

LOS OLVIDADOS

Así pues en la oscuridad de la noche, siento tu labios besando mis senos, siento tus grandes y firmes manos acariciando mi cuerpo con desesperación mientras en el fondo de la habitación una música furiosa pero hermosa invade nuestros pensamientos.

De pronto la canción se calma… notas etéreas y melancólicas que obligan a nuestros cuerpos a separarse lentamente, es la música de la distancia. Cuando por fin alcanzamos el máximo placer, tú y yo, unidos hasta el fin, el océano frío y gris arremetió contra nosotros obligándonos a cerrar los ojos con fuerza y no mirar la tragedia que a nuestro alrededor se desataba.

Una voz, muy lejana y delicada se escuchaba entre las olas enfurecidas, con una suave guitarra en sus manos hacía que nuestras eróticas ideas se desvanecieran por un momento… un cálido momento en el que nos miramos a los ojos, ya muy abajo en el agua salada y fría. Esa mirada… esa simple mirada nos detuvo, nos hizo pensar en el otro y ese deseo irrefrenable y ardiente se interrumpió junto con los excitados latidos de nuestro corazón. Nuestras palabras se perdieron en el tiempo y al mirar dentro del cuerpo del otro descubrimos nuestro verdadero deseo… mientras tanto las olas del mar azotaban con fuerza las rocas de un acantilado que acariciaba los oscuros y fríos cielos.

Nuestro verdadero deseo… un deseo criminal. Somos humanos y nuestro deseo de sangre es imparable. Como dos enfermos deseosos de furia corremos dentro del mar hacia el vacío esperando aquello que nos llene por dentro, no es sexo, no es amor, no es cariño, no es hambre, no es sed, no es tristeza…. Es furia, la más pura de las furias, la más deliciosa y la más mortal, pues es ella la que nos llevara a morder nuestros cuerpos mientras hacemos el amor, nos obliga a devorarnos en una escena erótica…. Nos perdemos… hemos sido olvidados por lo que la gente ha llamado Dios.

Llenos de sangre, con los ojos anegados en lágrimas y el alma rota, nos hemos convertido por fin en “verdaderos hombres” somos lo que la gente aclama, somos los nombres que la gente pide, somos las voces que la gente desea, somos las almas rotas que la gente anhela…

El mar hecho una furia ya no se compara con nuestro vacío e intimidado se oculta detrás de las rocas, ya no hay nada comparado con nuestra furia, ya no hay nada comprado con nuestros ojos huecos y nuestra mirada perdida… Aunque a lo lejos hay una luz, que muestra el comienzo de un nuevo camino. Perdidos entre la multitud queremos llegar hasta ese lugar que solo comprenden los olvidados, caminamos, corremos, gritamos, y por primera vez en mucho tiempo lloramos. Entonces recordamos que nos encontramos en una cama en algún lugar perdido, haciendo el amor. Una vez más nos miramos a los ojos y los perdidos se encuentran, me besas y me pides perdón por un crimen que aún no has cometido pero que tarde o temprano emprenderás. Nos separamos y me dices que me amas, esa luz se hace aún más grande y tratamos de seguirla. Me tomas de la mano, repites que me amas y el camino hacia la luz parece hacerse más corto. Con una leve sonrisa intentamos alcanzarla pero algo la interrumpe y desaprense… es la pobre existencia del hombre, perdida, vacía. Nos volvemos a sumir en el océano… y de ahí no salimos nunca más, pues todo ha sido una ilusión, no existe salida alguna de la desesperación.

domingo, 12 de diciembre de 2010

EL TANGO

Amante mío, quiero bailar Tango contigo… hasta morir. Quiero besarte al ritmo de la música, al ritmo de nuestros pasos inquietos. Paso a paso, disparo tras disparo… nuestros cuerpos uno junto al otro en una erótica armonía. El aroma de nuestros cuerpos en este Tango eterno… y la rosa de tus labios cae, amante mío mientras besas mis senos y a lo lejos otro disparo termina con nuestra pación.

Amante mío, quiero bailar Tango contigo… hasta morir. Y la primera bala hace sangrar tu perfecto cuerpo, derramando tu sangre sobre mi, la rosa se ha teñido de negro y el Tango de la vida se detiene mientras, amor mío, nuestro sueño se desvanece paso a paso… disparo tras disparo.



martes, 30 de noviembre de 2010

DEL CAOS

El cielo y el infierno se unieron en un momento dado provocando lo que ahora conocemos como el caos o la humanidad. Fue el momento en el que el primer hombre tomo las caderas de la primera mujer y se enfrascaron en un baile erótico sin saber a donde los llevaría aquel placer descontrolado.

Ahora les debemos a ellos el caos, pero también les debemos a ellos todas las cosas que han hecho de nosotros, seres “humanos”, lo cual significa derramar lágrimas sin control ante el dolor que nos provoca ver a otro ser sumido en el sufrimiento, correr tomados de la mano de la persona a la que amamos, gritar a los cielos de furia por vernos sin el poder de estar al lado del pájaro que le da alas a nuestras vidas.

Y así podemos encontrar infinidad de sentimientos que provocaran en nosotros la reflección. Furia, desesperación, amor, alegría, tristeza, agradecimiento, placer, devoción, amistad, coraje, frustración… Y todas ellas nos harán comprender cada vez mejor el porque de que aquellos que provocaron el caos no pueden dejar de hacer el amor con pasión.

La gente dice “El hombre clasifica como monstruo a todo aquello que no comprende” yo digo: El hombre clasifica como caos a todo aquello que es producto de un cambio drástico en su vida o en su forma de pensar, a todo aquello que implica un sentimiento poderoso que nos derrumba o nos eleva hasta los más infinitos cielos.

Debemos aprender a vivir dentro de esto a lo que llamamos nueva era con los ojos abiertos, lo cual no significa que vivamos con desesperación todas aquellas sensaciones que la vida crea para nosotros.

Amigo mío, el caos es lo que provoca en ti y en mí, el deseo irrefrenable de besarnos en una lluvia calida mientras nuestros cuerpos se mojan deleitándose a la vez de caricias y gemidos deliciosos.

Pero eso si, nadie a dicho que el caos no sea esos gritos de desesperación o terror ante la violencia de una imagen, una nota, o un grito de placer. Aprendamos a pensar que el caos no esta definido como bien o mal, pues este no tiene conciencia de ello así como los dos amantes que al tocase, hicieron que de una rosa brotara un ser humano.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Jostein Gaarder

"Jamás escribiré una novela. Sería incapaz de centrarme en una sola historia. Cuando empiezo a desentrañar una fábula, ésta absorbe enseguida cuatro u ocho más. Al final se forma un gran enredo, con diferentes niveles de historias base y un sinfín de historias intercaladas con varios narradores en diferentes niveles de narración, lo que algunos llaman cajas chinas, porque no soy capaz de dejar de pensar, no soy capaz de dejar de tramar ideas. Se trata de algo casi orgánico, algo que va y viene por su cuenta. Me ahogo en mi propio excedente, siempre estoy a punto de reventar. El cerebro sangra constantemente ideas nuevas. Tal vez por eso comienzan a gustarme los taburetes de los bares. En ellos puedo vaciarme."

Fragmento del libro: El vendedor de cuentos

Autor: Jostein Gaarder

Página: 98

lunes, 15 de noviembre de 2010

La Muerte

Cayendo a pedazos, no siento ya la más minima atracción por aquel ser que alguna vez, en mí, prendió un fuego esplendido, violento, voraz, ardiente, desesperado, furioso… no siento ya, aquel dolor desesperante que me provocaba estar lejos de aquellos labios que tanto deseaba morder, por enredar mi lengua con la suya, por lamer su cuerpo y disfrutar de todas aquellas sensaciones orgásmicas dentro de un poema hermoso. Ya no quiero sentir el calor de su cuerpo al lado del mío, solo quiero ver su sangre correr por los pasillos de mi mente, solo quiero ver sus lágrimas caer, su mente estallar de locura ante la desesperación de no poder volver a poseerme jamás. Mi risa es los truenos de su tormenta, mis ojos las perlas malditas de su fortuna perdida. ¡MUERTE! ¡MUERTE AL QUE EN MI SEMBRO LA FURIA Y EL DOLOR! Muerte… al que enamoro a la muerte creyendo que así se libraría de ella, y lo único que logro es que ésta le odiara, y ahora por eso… esta muerto.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Lágrimas en la arena

Y así termina un gran amor. En una noche fría, en un mar helado, en una mirada de odio, en una lágrima perdida, en unas flores marchitas y en un asesinato a luz de atardecer con un perfume de gritos de furia. Veo como te derrumbas, caes en el olvido y mis manos se han quedado sin fuerzas ya para sostener las tuyas. Ahora se con certeza que esta noche no podremos hacer el amor, tu mirada se perderá al lado contrario de la cama y cuando despierte la almohada estará fría.

El viento de octubre azota con fuerza las copas de los árboles, iluminados por la luz del sol, un sol frío, melancólico. La luna brillara llena, alimentando aquellas metáforas al borde del vacío. Y recuerdo: Esta noche, se con certeza que no haremos el amor.

Salgo corriendo de aquella habitación de las paredes sangrantes, corro por un pasillo que parece no terminar nunca, la puerta del final del camino se aleja más y más alargando mi agonía. Por fin logro salir y correr por esa noche fría. Las calles están totalmente desoladas y los faros iluminan levemente unas sombras sin rostro que gritan sin cesar mis penas, mis culpas, y aquel amor que por tanto tiempo ha poblado en mi la furia, la desesperación y un increíble deseo que rallaba en la locura.

Así termina una historia de amor, en un pensamiento frío, en las voces de una canción silenciosa que esconde entre sus notas una tristeza que entre más habita dentro de nosotros más nos hace perder la razón.

Me encuentro caminando de pronto en un mar frío, las olas heladas cubren mi cuerpo desnudo, “¿amor por quién? ¿amor a qué?” me pregunto, cuando el agua salada llega ya hasta mi cuello y la última ola me llevara lejos de toda esta furia que se ha convertido ya en mi condena. “El amor no tiene dueño, mucho menos uno sin rostro, es por tanto que no has amado a nadie, pero eso si, ¿amor a qué? Amor a aquellas caricias suaves por la espalda, amor a esos incontrolables pensamientos de deseo, amor por un beso erótico, amor a todas esas tardes con lágrimas en los ojos, amor al sentimiento que provoca que un ser ajeno a nosotros nos haga sentir vivos, porque sin esos seres, no somos más que fantasmas, pero al momento de que otro nos toca entonces hacemos conciencia de nuestro cuerpo, cuando se erizan los bellos de la piel, cuando nuestros corazones amenazan con partir nuestro pecho… y cuando la última lágrima cae en la arena” Así, la gran ola arrasa conmigo y con todas mis furias.

Despierto y veo que la almohada esta fría de nuevo y tu cuerpo no acompaña al mío con caricias después de haber despertado de una larga pesadilla, un sueño eterno y la voz de mis poemas. “Hola” dice una voz a mi oído “Buenos días” me volteo y veo esos ojos de nuevo, no me ha abandonado y en ellos veo una vez más después de tanto tiempo la esperanza de dejar de ser un fantasma. Hacemos el amor, y la última lágrima cae en la arena.